lunes 1 de febrero de 2010

LA ÚLTIMA VEZ QUE DIJE GOOD LUCK!

La palabra "suerte" la suprimí de mi vocabulario frente a los japoneses. Al principio por precaución, ahora francamente por vergüenza.

Hace un par de años en Tokio mi profesor de cerámica trabajaba incansablemente en las piezas para la exposición que tendría en una semana. Llevaba varios días sin volver a su casa y pasaba la noche acurrucado en una bolsa de dormir que colocaba en uno de los entrepaños bajos de un librero de metal. No sé por qué no utilizaba mejor la mesa de trabajo, supongo que en el librero se sentía más seguro.

Noté que algunos de los compañeros del taller antes de marcharse y como última palabra de despedida le decían: —Ganbatte! o —Ganbatte kudasai! (¡animo!) (¡tu puedes!) (¡haga su mayor esfuerzo!)
Y él les respondía: —Gambarimasu!Haré mi mayor esfuerzo!) y a veces añadía un Arigatogosaimasu.

Cuando fue mi turno de despedida le dije un natural Good Luck! Sabía el significado inmediato de Ganbatte! y que suelen decir los japoneses sobre todo en partidas donde debe de haber un ganador. Me pareció que decirle —¡Échele ganas!— era un poco frío, incluso duro para no decir que raro. Sentí que decir "suerte" era desearle que terminaría su obra antes del día acordado por su galería.

No me respondió "gracias".
—¿Por qué me deseas suerte?
—"Suerte" para que termine a tiempo y todo salga bien.
—¡Ah! sí, es una expresión común de los extranjeros. Pero no es la suerte la que me ayudará a terminar, sino el esfuerzo que ponga en ello.

Me quedé sin habla unos segundo y sólo balbuceé sonrojada: —Es verdad, no es la suerte. Repetí lo que todos ya le habían dicho: ¡Haga su mejor esfuerzo! Me fui después de escuchar su —¡Gracias, haré mi mejor esfuerzo!

Llego el día de la inauguración, todo salió bien. Parecía estar muy agotado pero a todos recibía con una sonrisa, una reverencia y con la frase "qué pena que vengan a perder su tiempo aquí".

Desde ese día no volví a usar la palabra y entendí la diferencia entre terminar un proyecto a tiempo o no para un japonés. Y cada vez que me desean suerte o me dicen un ganbatte recuerdo ese día en el taller.

10 comentarios:

David Miklos dijo...

Así es: la suerte tiene poco (o nada) que ver con cualquier proceso artístico. Uno acaba o no. Y todo es esfuerzo (además de talento). Lo que sucede después de acabada la obra, eso sí puede estar sujeto a la suerte. Sólo entonces.

Monserrat Loyde dijo...

Exacto, con cualquier proceso de trabajo, sea artístico o no.

ele de lauk dijo...

Creo que el trabajo es el factor determinante, pero siempre existe un granito de suerte que ayuda o no a la consecución de un objetivo.
Pensar que no es así, parece un rasgo de humildad en un primer momento, pero enseguida remite a cierta omnipotencia, como si todo pudiera ser controlable.
Interesante.
Saludos!

mdikdan dijo...

No vivo en Japón, pero me siento inspirado por el texto. Cambiare de expresión. Gracias.

Monserrat Loyde dijo...

ele de lauk, pero ese granito de suerte sigue siendo sólo superstición. Y curiosamente los japoneses son muy pero muy supersticiosos pero en otro plano.

mdikdan, la respuesta de mi maestro me hizo recapacitar en la forma en que uno cree que comunica mensajes con otra cultura. Importantísimo fue para mi.

Saludos.

María (ahora en paz) dijo...

D. me dijo que leyera esta entrada que no hizo más que hacerme recordar algo que mi padre me dijo cuando estaba pasando por una muy mala racha y me quejaba de mi pésima suerte. Muy sabiamente me respondió: "La buena o mala suerte no existen." ¡Abrazo!

Monserrat sin t. dijo...

Sin duda sabio es tu padre María (ahora en paz). Por cierto, ¡extraño tu blog! Besos.

ele de lauk dijo...

Ese granito, Monse, no es superstición, sino todo aquéllo que escapa a nuestro control.
Es, simplemente, lo que muestra la vida en su discurrir, circunstancias ajenas a nuestra voluntad.
Tiene que ver con la vida de los otros, con imprevistos, con todo aquéllo que aún las organizaciones más racionales incluyen en sus proyectos, con nombre y número probabilístico adjudicado.
Lo dicen la ciencia y la experiencia, no yo.
No hay amuleto que atraiga a la buena o a la mala suerte.
Y sí, es la transpiración lo que incide fundamentalmente en el logro de nuestros objetivos.

maku lignarolo dijo...

Opino que la suerte tiene que ver con el azar, los sucesos fortuitos que siempre en alguna forma pueden modificar el destino de una acción.Desear suerte significa,para mi, que esperamos que a la persona que uno se la desea,no se le atraviese ningun obstaculo proveniente de circunstancias ajenas a su voluntad,trabajo, o proceso artístico...

Monserrat sin t. dijo...

ele de lauk, coincido lo interesante es que los japoneses son exageradamente supersticiosos pero no cuando se trata de responsabilidades, por llamarlo de algún modo.

maku, lo mismo que piensas sobre desear suerte yo lo creo, e incluso esa fue la intención cuando se lo dije al profesor. Y justamente por eso me pareció interesante la respuesta de él. Quizás debería de añadir o enfatizar que para los japoneses no significa lo que para nosotros, por lo tanto no tiene sentido usarla con ellos en ese sentido y también entendí por qué nunca me han deseado "suerte" cuando podrían hacerlo. Saludos y gracias por asomarse.